MI BLOG DE LA ESPERANZA

CAER PARA CRECER

Estamos acostumbrados a pensar que caer es malo: implica reconocer errores, tomar conciencia, ser humilde, sentirse incómodo con uno mismo y con los demás, hacer limpieza de creencias y escarbar en ti para volver a encontrarte.

 

Pero el hecho de que provoque todo esto, una revolución interior que más tarde se transformará en una revolución exterior, no supone que directamente tengamos que clasificarlo como algo malo aunque, de inicio, pueda parecérnoslo sin ninguna duda.

 

Cuando tomamos perspectiva de cualquier crisis de nuestra vida, desde la más pequeña caída o simple “parón” en el camino hasta la más profunda que seamos capaces de imaginar, nos damos cuenta de todo lo que hemos aprendido, de lo que hemos sido capaces de mejorar y, lo más importante, de aquello que nos impedía evolucionar hacia lo que realmente queremos vivir y cómo lo queremos vivir.

 

Porque cuando llegas a la conclusión de que lo que estás haciendo no es ni será muy trascendente ni para el mundo, ni para alguien y, lo peor, ni para ti mismo, que al final es lo que vale, la reacción tiene las mismas posibilidades de acabar en una crisis vital que en un cambio directo hacia tu nuevo camino. Y no por pararse un ratito de tu vida en esa estación a reencontrarte, a liberarte, a quitarte capas y corazas que te oprimen y te impiden sacar tu esencia, estás perdiendo el tiempo. Ese tiempo será de sobra aprovechado a la larga porque, lo más difícil del camino es saber el camino que quieres tomar. Cuando lo sabes el miedo desaparece, esa es la forma de saber que ese sí es el camino, porque cuando piensas en las complicaciones que puedes encontrarte crees firmemente que, aunque te cueste, vas a ser capaz de superarlas y que ese camino te va a compensar la lucha.

 

Pensad un momento en este fragmento de ‘Alicia en el país de las maravillas’:

 

Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba -. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

 

-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.

 

-No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.

 

-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.

 

Mi reflexión es que no pasa nada si antes de continuar te paras un tiempo para encontrar tu camino, para desviarlo unos grados o 180, lo que haga falta, pero que sintamos que en ese camino no vamos a tener miedo paralizante, aunque sabemos que sí tendremos dificultades. Ese tiempo nunca será tiempo perdido, más tiempo perdemos corriendo de lado a lado sin rumbo, en la dirección de otro, de la sociedad, de lo que se supone que es el camino a seguir. Y lo cierto es que cada uno tiene que encontrar su propio camino y, aunque cuando comience a andarlo se vea solo y perdido, pronto encontrará a esas personas que un día decidieron comenzar a dar esos mismos pasos.

 

¿Y cuál es vuestra reflexión?

 

AH.

Escribir un nuevo comentario: (Clica aquí)

123miweb.es
Caracteres restantes: 160
Aceptar Enviando...
Ver todos los comentarios

Comentarios

10.03 | 02:26

Me encanta, todo viene a sal´r de boca, es formidable.

...
05.02 | 14:10

Esta genial esta pagina me gusta👌🏻😘

...
28.01 | 10:54

¡Muchas gracias!

...
22.01 | 17:00

q palabras tan relajantes

...