MI BLOG DE LA ESPERANZA

ARTÍCULOS DE PRENSA

Como otras veces, os dejo unos cuantos artículos del periódico de hoy, que paséis buena tarde de domingo!!!

 

MOMENTOS DE FE; POR ALFONSO MERLOS

 

Jamás pudo tener más vigencia la máxima kennedyana. Nunca como hoy es más determinante lo que cada uno de nosotros pueda hacer por su familia, por su empresa, por España. Lo que pueda entregar humana, generosa, responsable y patrióticamente a cambio de recibir poco o nada. Al menos durante un tiempo. Como mínimo hasta que las cosas vuelvan a ser lo que siempre pensamos que serían, o lo que nos gustaría que fuesen. O lo que soñamos, en vano, que siempre serían hiciésemos lo que hiciésemos, escribiéramos en renglones rectos o torcidos.

Entramos en un tiempo nuevo de sacrificios. Para todos. Nos guste o no. Y en este punto hemos de contemplar con más clarividencia que en el pasado reciente o remoto que alcanzar un bien supremo (o sea, la recuperación, la regeneración, el crecimiento y la creación de riqueza para la mayoría de compatriotas) deja en un lugar muy secundario cualquier bien relativo (o sea, la consecución de nuestros intereses más particulares y puntuales o de nuestros deseos más espontáneos y pasajeros). Es así. Y por la salud de nuestro futuro nos conviene interiorizar que no queda otra.

Apartados de cualquier clase de egoísmo, seguramente cada uno de los españoles pueda encontrar a partir de ahora con más ímpetu un sitio para el desinterés, para la solidaridad, para la cooperación y la colaboración, para el altruismo y, en el caso de los más desahogados en un tiempo de tantas estrecheces y apreturas, hasta para la caridad: para la atención no sólo moral sino material de los que más la necesitan. Porque los menesterosos, que ya suman por desgracia millones, no sólo demandan alguna gota de cariño y atención y comprensión sino, en ocasiones, un simple plato caliente de sopa.

No es hora de lamentos, ni de reproches, ni de rencillas, ni de ajustes de cuentas. Mucho menos de presentarnos como una sociedad peleada, dividida y debilitada. Sería simplemente suicida salir al campo como un equipo a la gresca, sin reservas, sin inteligencia, sin capacidades y sin voluntad. Muy por el contrario, a todos nos va el empeño de alumbrar un tiempo de fe en lo que, más pronto que tarde, podemos y queremos ser como país. A todos nos va llenarnos de esperanza, de ese anhelo que se tiene por ver resuelto y finalizado cuanto antes un trabajo; especialmente cuando ese trabajo exige de una entrega de energía inusual o desconocida.

Reza el viejo proverbio asiático que toda gran marcha comienza con un pequeño paso. El de cada día. Comprendamos la importancia de cada uno de nuestros gestos, de nuestras actitudes, de nuestras competencias. De lo que podemos ayudar si nos lo proponemos firme y valientemente, a nosotros mismos y a nuestros conciudadanos. Cada cual en su ámbito, en su entorno, haciendo y sumando colectivamente muchísimo más de lo que pueda imaginar. Parafraseando a quienes buscaron construir un nuevo orden tras la Segunda Guerra Mundial, cabe decir hoy y para España, por políticamente incorrecto o especialmente impopular que resulte, que la crisis económica -que tanto sufrimiento ha traído y tan desorientados nos ha dejado- nació en la mente de cada uno de nosotros. Es por lo tanto en la mente de cada uno de nosotros donde debemos levantar y edificar los baluartes para su solución.

 

 

TRINI Y VICENTE; POR CRISTINA LÓPEZ SCHLICHTING

 

Lo bueno de no saber de fútbol es que te permite una mirada inocente sobre los campos donde se desarrollan eventos históricos. En la final de la Eurocopa los ojos se me quedaron prendados del traje carísimo del entrenador italiano, sus uñas pulidas y su cabello impecable, recién retocado en la «pelu» para conseguir el largo ideal, ese que no es melena pero tampoco pelo corto. De nada le sirvió, sin embargo, al pobre metrosexual, toda vez que el rival español le encajó cuatro goles a su equipo. Enfrente, braceaba nuestro Vicente del Bosque, con su barriguilla pelitín desmadrada, su look de pater familias y pasando a tope de la imagen. Es un placer que el mejor entrenador del mundo, el que ha ganado el Mundial y la Eurocopa y ha culminado plusmarcas con el Real Madrid, sea el honrado padre de tres hijos de 25, 22 y 19 años (el segundo de ellos síndrome Down), que cuida con mimo a su suegra con alzheimer y adora a Trini, su mujer desde hace 26 años. La nuestra es una sociedad que ensalza lo pasajero, el usar y tirar, lo superficial. Por eso sacrifica reses en el altar de la juventud. Poco importa que seas puta, divorciada al cubo y estés sola en la vida. Si eres delgada, pareces joven y sales en la tele, eres la reina del mambo. Los hombres y mujeres quieren tener veinte años menos de los que tienen, mienten y matan por ocultar una arruga y se precian de su bronceado y sus abductores. Recuerdo el llanto de un maduro directivo alemán de Beiersdorf (Nivea) que me confesaba su enorme temor a la convención anual de la empresa, en los Alpes, donde estaba obligado a enfilar las pistas peligrosas y lucir tipo para publicitar su valía personal. Por eso, ver a Vicente del Bosque ganarles a todos da tanto alivio. Trini, su mujer, confiesa que «me enamoré de él por su bondad, por la cara de bueno» y 26 años después, la experiencia revela que acertó. Don Vicente pasea a su discapacitado hijo Álvaro en el autobús de la Selección y se nos hace un nudo de ternura en la garganta. Todas las mujeres quisiéramos un marido como él, todos los hombres anhelan triunfar como él y todos los niños del mundo desearían un padre así. La historia de Trini y Vicente no debe haber sido fácil. Entre otras cosas, imagínense el día en que les revelaron que Alvarito venía con un problema bajo el brazo. Y sin embargo, han sido sencillos y han abrazado su circunstancia. Y el premio está a la vista y nos da envidia a todos. Es fenomenal que el cuento tenga final feliz y es estupendo que sea español y sea también, un poquito, la historia de la vida de todos nosotros, porque doña Trinidad López y don Vicente del Bosque son ante el mundo las personas que todos queremos ser.

 

 

UN NUEVO MODELO; POR JOSÉ MARÍA MARCO

 

Durante mucho tiempo, los países europeos han vivido en la creencia de que la esfera productiva iba por un lado y el Estado podía aplicar cualquier decisión de redistribución de la riqueza que la primera produjera. Esta utopía convirtió a Europa, incluida Gran Bretaña, en el último paraíso de la redistribución socialista. Como consecuencia, la esfera productiva se ha colapsado y con ella el flujo de riqueza que los estados absorbían para redistribuirla según criterios políticos. Los estados ya no pueden seguir explotando, como han venido haciendo a las empresas, a los autónomos, a los trabajadores. Los ingresos de los gobiernos se han reducido de forma dramática, aunque no sus gastos. La consecuencia es la gigantesca crisis de deuda que está asfixiando la vida de los países europeos.

Estamos asistiendo al final de un modelo económico, pero también social y moral. Hablamos mucho de austeridad, de sostenibilidad, de recortes… Habrá que empezar a hacerse a la idea de que muchos de los comportamientos que nos han servido hasta aquí, y que no hemos abandonado todavía, ya no sirven y probablemente nos condenan a un período mucho más largo de penuria. En otras palabras: no se va a restaurar la situación anterior, y la salida de la crisis no atañe sólo a quienes tienen capacidad de decisión política. Afecta a todo el mundo y alcanza a nuestra forma de vivir y a la forma en la que trabajamos, en la que contemplamos el futuro, en la que nos relacionamos con los demás.

Una de las grandes ilusiones que se están derrumbando es la de la seguridad completa. A todos los niveles, además. Europa es una zona lo bastante importante como para arrastrar a la crisis a toda la economía mundial, pero si salimos de esta, nos encontraremos un panorama muy distinto. Habremos dejado de ser un modelo, incluso en términos de vida sofisticada y amable, que parece ser la última baza de Europa. Tendremos competidores económicos, y también competidores en cuanto al sistema político: la democracia liberal ya no resulta tan atractiva como antes. En consecuencia, crecerán los riesgos exteriores. Es posible que acabemos pagando muy caro, y dentro de no mucho tiempo, los drásticos recortes que se han hecho, y que se siguen haciendo, en seguridad y defensa.

La ilusión de la seguridad completa era también interna. Habíamos llegado a creer en un Estado que se pudiera hacer cargo de toda nuestra vida, desde el nacimiento a la sepultura. Pensábamos que teníamos garantizado el progreso permanente, y que este se traducía en menos trabajo, mayor nivel de vida, más acceso a bienes que a su vez eran cada vez más baratos. La crisis ha pulverizado esta gran ilusión. Nada de lo que hasta hace tres años parecía garantizado lo está ahora. El cambio tendrá consecuencias profundas en varios aspectos.

Uno de ellos es que el Estado no puede seguir suministrando los servicios que ha dado hasta ahora. Tendrá que volver a lo básico: la seguridad, la defensa, la ley y algunos programas del Estado de Bienestar. Los políticos perderán poder y, como no parecen muy dispuestos a hacerlo, se entiende que sean vistos como uno de los principales problemas de la sociedad actual. Por otro lado, nos encontramos –nos estamos encontrando ya– con la necesidad de tomar nuevas decisiones por nuestra cuenta. Esto crea nuevos desafíos a la hora de vertebrar una sociedad que ya no podrá depender de los gobiernos. Instituciones de las que los europeos han creído poder prescindir cobrarán ahora una nueva relevancia. La familia, la religión, la nación son algunos de los elementos básicos que permitirán restaurar la confianza, la compasión, la solidaridad.

La paradoja en este punto es que la cultura oficial de los gobiernos, la cultura estatal, ha hecho suyo un discurso hipercrítico hacia estas instituciones. Lo que se difunde en los centros de enseñanza, en la cultura subvencionada, en la propaganda oficial (con independencia del color político), es un auténtico lavado de cerebro anticultural. Si se comprende esto, se entiende también cómo hemos llegado a este punto y qué es lo que hay que empezar a hacer para salir de él.

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Comentarios

10.03 | 02:26

Me encanta, todo viene a sal´r de boca, es formidable.

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05.02 | 14:10

Esta genial esta pagina me gusta👌🏻😘

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28.01 | 10:54

¡Muchas gracias!

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22.01 | 17:00

q palabras tan relajantes

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