MI BLOG DE LA ESPERANZA

SUBIENDO PELDAÑOS

De todos es conocida la frase “quien no arriesga, no gana”. Pero ¿qué es el riesgo? ¿O qué nivel de riesgo es capaz uno de soportar sin que le parezca una verdadera locura y sin que se sienta temblar, inseguro, con vértigo de vivir?

 

Cada uno tiene que responderse a esta pregunta, solo, sin pensar en nadie más que en él mismo (aquí sí que hay que sacar un poco ese lado egoísta), valorando qué le aporta más, si ese riesgo, y la oportunidad de intentar conseguir algo, o el quedarse parado y dejar que su sueño incumplido, y ni siquiera intentado, se desvanezca en lo profundo de su ser.

 

Tantas veces he oído aquello de “prefiero lamentarme de lo que he hecho, que de lo que no he hecho” y tantas veces he dejado oportunidades escapar sin darme cuenta, que ahora que el destino me da otra oportunidad, ahora que ese tren al que todos dicen que en algún momento de tu vida “sabes” que te tienes que subir, aparece, no quiero tener miedo, solo quiero subirme y disfrutar del viaje. Será más o menos bonito de lo planificado, habrá curvas que te hagan quererte bajar, obstáculos en los que estés varado un par de días, incluso meses, pero tendrás esa fuerza en la locomotora, esa fuerza que te empuja por lo que quieres luchar, esa fuerza que está ahí y que a veces no sabes muy bien de donde sale, pero que consigue que ese tren, aunque a veces sea a tirones, aunque tenga que pararse para hacerte ver qué pasa y quitar las piedras que, tal vez tú mismo, te pusiste en el camino, siga avanzando hacia una meta, una meta que no tendría sentido en sí misma si no disfrutas del camino.

 

Porque lo importante no es solo la meta, en la que nos solemos centrar olvidando el camino, lo realmente importante es que nos fijemos en el paisaje del viaje y que disfrutemos de cada instante.

 

¿Y la locura? ¿Qué es la locura? ¿Qué es algo demasiado arriesgado? Puede que lo arriesgado sea lo que a priori te parece más seguro, lo que se supone que tienes que hacer, lo que está marcado por la sociedad, por tu familia, por algo externo a ti, y que tu cabeza se acaba creyendo que tiene que ser así, conformándote, viviendo la vida de otros, o peor aún, no viviendo la vida, y todo eso es lo que te impide realmente ser tú, ser TÚ. Pero TU derecho es ser TÚ, es lo único que nadie puede ni debe quitarte, de otra forma te estarías traicionando a ti mismo y ¿hay peor traición que la que uno puede hacerse a si mismo? ¿Boicotearte a ti mismo? No, para qué boicotearte a ti mismo, si ya hay mucha gente y otros factores en el mundo dispuestos a hacerlo, si ya tienes esa parte cubierta, para que añadir más carga a la mochila, para qué meterle piedras. No merece la pena, solo por decir que cargaste una mochila muy pesada, que esa mochila te acabe rompiendo la espalda. No.

 

Así que si ves ese tren pasar, engánchate a él, engánchate a esa vida que te puede dar, esa fuerza que no sabes de donde sale, pero sale. Y con esa fuerza, con esa ilusión, sin perder de vista la meta pero disfrutando del paisaje, tus posibilidades crecerán, o al menos, podrás decir, que hubo un día que cogiste un tren, que disfrutaste mucho del paisaje y que, aunque la meta no era la esperada, ese camino mereció la pena, que, al fin y al cabo, es de lo que se trata.

 

AH.

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Comentarios

10.03 | 02:26

Me encanta, todo viene a sal´r de boca, es formidable.

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05.02 | 14:10

Esta genial esta pagina me gusta👌🏻😘

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28.01 | 10:54

¡Muchas gracias!

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22.01 | 17:00

q palabras tan relajantes

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