MI BLOG DE LA ESPERANZA

DESDE LA ESCALERA DE LA DEPRESIÓN A LA ESPERANZA

Dicen que hay tres cosas en la vida que todo ser humano debería hacer antes de morir: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Yo no sé si realizaré las tres, ni siquiera sé si quiero hacerlas, aunque probablemente esté de acuerdo con la frase de que “todo lo que eso implica, se aproximaría bastante a lo que se supone una vida llena”. ¿Pero qué es una vida llena? ¿Y vacía?

 

Esta es la típica pregunta que casi nadie se hace muy a menudo (junto con la de ¿qué es la felicidad?), que casi nadie quiere hacerse para no caer en el derrotismo de lo que no ha conseguido, de lo que cree que no conseguirá, de sus miedos, sus inseguridades y sus incomprensiones. Y tal vez sea esto último lo que nos haga más vulnerables: la incomprensión, el sentirte distinto, apartado, débil, sensible, profundo, ante una sociedad que cada vez quiere avanzar más rápido hacia el camino del éxito sin ni siquiera saber lo que significa para ellos la palabra ÉXITO.

 

Y es justo ese deseo de “gloria”, de tener lo mejor, ser el mejor, estar por encima del vecino, poder decir que eres “superior” al de al lado, querer tenerlo “todo”, el que nos va matando poco a poco como sociedad, esa competitividad absurda entre vecinos, “amigos”, familiares, razas, países, etc. hasta el punto en el que ya casi nadie se reconoce, poca gente sabe por qué lucha, hacia donde se dirige, cuáles son sus sueños (tal vez muchos ni se lo pregunten conscientemente) y qué metas le gustaría alcanzar si le dejaran ser libre.

 

No todos tenemos por qué tener los mismos sueños, para gustos se hicieron los colores, pero hay una cosa que probablemente casi todo el mundo agradecería en su camino de lucha y entrega en la vida. COMPRENSIÓN. Porque en estos tiempos que corren, donde cada uno lucha por “salvarse” de la quema, no solo laboralmente, si no en muchos aspectos de la vida, lo que menos encontramos es esa persona que de verdad nos conozca, que de verdad sepa nuestra historia, quiera escucharla, esté dispuesto a entenderla y te ofrezca desinteresadamente un brazo en el que apoyarte. Pero otros brazos también se pueden doblar, entonces serás tú el que le pueda tender tu brazo a otro cuando ya esté firme y robusto como el tronco de un árbol. ¿Plantamos un árbol? Hay muchas formas de plantar un árbol, TU árbol.

 

Tal vez, para conseguir esto, haya que bajar al subsuelo, arrancar las raíces, coger las sales minerales de la tierra, y volver a germinar. Tal vez, en ocasiones sea la única solución, pero para otros que tengan la oportunidad de darse cuenta de que una rama se les empieza a doblar, puede que la solución esté más cerca, simplemente en mirar al árbol de al lado, sin prepotencia, sin miedo, sin culpa, como iguales, e intentar ver sus raíces que, como todos los árboles, las tiene, más fuertes, más débiles, más o menos deterioradas.

 

Y así, entre la fuerza que le quede a cada árbol, sea la que sea, la que pueda aportar, si cada uno se apoya un poco en otro, en el vecino, a la vez que deja que otros se apoyen en él, conseguiremos formar un bosque frondoso que quiera seguir extendiéndose, aunque ya se sabe que siempre habrá tormentas que destruyan parte de las ramas, pero con la seguridad de que juntos, pueden volver a crecer.

 

AH.

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Comentarios

10.03 | 02:26

Me encanta, todo viene a sal´r de boca, es formidable.

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05.02 | 14:10

Esta genial esta pagina me gusta👌🏻😘

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28.01 | 10:54

¡Muchas gracias!

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22.01 | 17:00

q palabras tan relajantes

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